Oath of Santa Gadea

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This week we are publishing something a little more advanced. Here is a 13th century “cantar”, an oral poem that Castilian troubadours would recite in towns’ main squares and the like. It features El Cid, a Castilian nobleman who lived in the 11th century and went to become the protagonist of the Cantar de Mio Cid (1140-1207), the oldest preserved epic poem in Spanish.

In this poem, El Cid is acting as a “prosecutor” in an oath that Alfonso VI, the king of Castile, is supposed to take to prove that he didn’t kill (or order to kill) his brother, the previous king. El Cid basically wishes Alfonso a non-honorable death (he wishes him to be killed by villains riding donkeys instead of noblemen riding horses, using a cheap knife instead of a golden dagger, in the middle of the countryside instead of in a village, etc.) if he had anything to do or consented to the magnicide.

Here is some vocabulary you may want to learn before reading the poem. Feel free to use a dictionary to look up other words you may not know.

Do (archaic) where
Jurar – to swear (an oath)
Hijosdalgo (arch.) noblemen
Cerrojo – bolt/lock
Ballesta – crossbow
Espanto – fright
Abarca (arch.) sandal
Capas aguaderas, capuces, tabardos, camisones – different medieval garments
Cabalgar – to ride (a horse or similar)
Burro/a – donkey
Riendas – reins
Cuerda – rope
Cuero – leather
Arada (arch.) The fields/the countryside
Cuchillo cachicuerno – presumably a cheap kind of knife
Puñal dorado – Golden dagger

La jura de Santa Gadea

En Santa Gadea de Burgos
do juran los hijosdalgo,
allí toma juramento
el Cid al rey castellano,
sobre un cerrojo de hierro
y una ballesta de palo.
Las juras eran tan recias
que al buen rey ponen espanto.
—Villanos te maten, rey,
villanos, que no hidalgos;
abarcas traigan calzadas,
que no zapatos con lazo;
traigan capas aguaderas,
no capuces ni tabardos;
con camisones de estopa,
no de holanda ni labrados;
cabalguen en sendas burras,
que no en mulas ni en caballos,
las riendas traigan de cuerda,
no de cueros fogueados;
mátente por las aradas,
no en camino ni en poblado;
con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados;
sáquente el corazón vivo,
por el derecho costado,
si no dices la verdad
de lo que te es preguntado:
si tú fuiste o consentiste
en la muerte de tu hermano.

1200px-Jura_de_Santa_Gadea

2 comments

  1. Es muy interesante como la figura del hijodalgo o hidalgo pasa sin apenas cambios de la baja edad media española al siglo de oro de la literatura. Nobles de baja cuna al servicio del rey, o noble aristócrata que gobierna el lugar, que servian en las filas de sus ejercitos y eran tratados con honores especiales. Tenian como meta el honor de su nombre y de su linaje y no podian mancillarlo trabajando con sus manos ni emparentandose con siervos o plebeyos. Pero cuando ves la figura del hidalgo al rededor del siglo XVI en obras como el lazarillo de tormes te das cuenta de los inmensos cambios de la sociedad a ojos de una figura nobiliaria que permaneció inmutable hasta su lógica desaparición

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